Ha pasado una semana de las
elecciones del primero de julio y estamos ansiosos por vivir lo que se viene
para México; por supuesto, la mayor parte de la población se muestra optimista,
los más de treinta millones de mexicanos que votamos por Andrés Manuel y
algunos que no lo hicieron, en conjunto esperamos la regeneración de México.
En nuestra mente surgen una
serie de preguntas: ¿Qué sigue para México?, ¿Se acabó la economía neoliberal
para México?, ¿Existe un mandato para aplicar una economía de izquierda?...
Es tiempo del poder popular, es
hora de hacer efectivo el lema que Andrés Manuel puso en boga en su campaña del 2006 a la Presidencia, “Por
el bien de todos, primero los pobres”, es hora de hacer justicia, la justicia
social debe consolidarse.
Una característica fundamental
del capitalismo contemporáneo es la no intervención del Estado en la economía,
con la puesta en marcha del modelo neoliberal mexicano en 1982 el objetivo que
se buscaba era hacer que el Estado mexicano no interviniera en la economía,
pues esta es considerada como el mayor obstáculo para el desarrollo de las
fuerzas del mercado; sin embargo, es
importante mencionar que tal anhelo jamás se ha logrado consolidar en ningún
país con una economía neoliberal y el caso mexicano no es la excepción.
Algunos aspectos que
permitieron la consolidación del modelo neoliberal mexicano ha sido la
existencia de agentes centrales propias de la teoría neoclásica como son los
productores y los consumidores, así como una estructura de mercado basada en el
monopolio y oligopolio; mismos que han permitido acaparar el proceso económico;
los elementos anteriores en un contexto donde “la mafia del poder” ha gobernado,
donde el salinismo se ha mantenido y estará hasta el último día de gobierno del
presidente Peña Nieto.
El modelo neoliberal mexicano
está caracterizado por una fuerte presencia del Estado cuyo actuar ha sido beneficiar
a los productores (empresarios), pues es evidente que las reformas
estructurales perjudicó los intereses de las clases populares, los resultados precisos
han sido una clara evidencia de la sobreexplotación del hombre por el hombre,
donde la precarización de los salarios es una prueba de ello. Por todo lo anterior,
es necesario cambiar el modelo neoliberal mexicano, porque este ha fracasado,
he mencionado ya algunos costos; todos podemos observar la brecha enorme que separa
la sociedad mexicana que integra el
último decil respecto del primer decil; hoy 54 millones de mexicanos viven en
condiciones de pobreza.
Necesitamos un nuevo modelo
económico apto para México, para la realidad que vivimos, más allá de preservar
el modelo neoliberal mexicano o un modelo económico de izquierda. La coyuntura
que se vive en este momento en nuestro país es la oportunidad que esperábamos para
despegar la economía o bien tener un retroceso; mi deseo es que no ocurra lo
último.
Con certeza podemos afirmar
que la economía mexicana va a cambiar, la realidad es que se dará una
transición que poco a poco estará dando
resultados, una reingeniería en el gasto, una nueva jerarquización del gasto.
Es conveniente recordar que el equipo de transición de Ándres Manuel está
integrado por gente de morena con una inclinación de izquierda muy natural y
gente de derecha como Alfonso Romo, las condiciones existentes permitirán una
economía más centralizada, con mayor participación del Estado; no obstante,
también se visualiza una economía de
mercado; evidencia de lo anterior es por ejemplo, cuakndo escuchamos afirmaciones como “vamos a concensionar
el aeropuerto” y por otro lado “la construcción de las refinerías por parte del
Estado”. Lo que se espera ahora es cambiar el sentido del funcionamiento del
Estado, ahora debe ser un auténtico representante de la totalidad de los
mexicanos, que ayude a disminuir las desigualdades existentes y resuelva el
problema de la concentración del poder económico en una minoría.
Regresar a un modelo económico
de otra época tampoco es lo correcto, queremos un modelo económico que
garantice una tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto de por lo menos 3%
o 4% anual de forma sostenida y generalizada en el territorio, está tasa de
crecimiento ocasionará una reducción de la pobreza de un 10% al 15%, hoy un
asunto prioritario del modelo económico mexicano debe ser la distribución de la
riqueza; la anterior afirmación no significa que esté sugiriendo implementar
una política económica de desarrollo estabilizador, es urgente ir más allá de
perseguir estabilidad en los indicadores macroeconómicos.
El próximo primero de
diciembre entrará en funciones un gobierno que se vislumbra sin contrapesos, morena
ganó la mayoría de las entidades del país, 31 de 32 entidades federativas,
únicamente Guanajuato quedó fuera, desfalco al PRI en su bastión, el Estado de
México, al PRD lo aplastó en la Ciudad de México, el presidente electo Andrés
Manuel será el primer Presidente de la República en 24 años que tendrá un Congreso
de la Unión con mayoría absoluta, además 19 legislaturas estatales tienen
mayoría de morena, es decir, la Constitución está en manos de Andrés Manuel
López Obrador, para hacer lo que quiera. Ciudadanos representantes electos,
tienen toda la libertad de hacer lo que deseen; solamente solicitamos que sea con
responsabilidad, con sentido social y por
el bien de todos…