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lunes, 9 de julio de 2018

El fin del modelo neoliberal mexicano



Ha pasado una semana de las elecciones del primero de julio y estamos ansiosos por vivir lo que se viene para México; por supuesto, la mayor parte de la población se muestra optimista, los más de treinta millones de mexicanos que votamos por Andrés Manuel y algunos que no lo hicieron, en conjunto esperamos la regeneración de México.
En nuestra mente surgen una serie de preguntas: ¿Qué sigue para México?, ¿Se acabó la economía neoliberal para México?, ¿Existe un mandato para aplicar una economía de izquierda?...
Es tiempo del poder popular, es hora de hacer efectivo el lema que Andrés Manuel puso en  boga  en su campaña del 2006 a la Presidencia, “Por el bien de todos, primero los pobres”, es hora de hacer justicia, la justicia social debe consolidarse.
Una característica fundamental del capitalismo contemporáneo es la no intervención del Estado en la economía, con la puesta en marcha del modelo neoliberal mexicano en 1982 el objetivo que se buscaba era hacer que el Estado mexicano no interviniera en la economía, pues esta es considerada como el mayor obstáculo para el desarrollo de las fuerzas del mercado; sin embargo,  es importante mencionar que tal anhelo jamás se ha logrado consolidar en ningún país con una economía neoliberal y el caso mexicano no es la excepción.
Algunos aspectos que permitieron la consolidación del modelo neoliberal mexicano ha sido la existencia de agentes centrales propias de la teoría neoclásica como son los productores y los consumidores, así como una estructura de mercado basada en el monopolio y oligopolio; mismos que han permitido acaparar el proceso económico; los elementos anteriores en un contexto donde “la mafia del poder” ha gobernado, donde el salinismo se ha mantenido y estará hasta el último día de gobierno del presidente Peña Nieto.
El modelo neoliberal mexicano está caracterizado por una fuerte presencia del Estado cuyo actuar ha sido beneficiar a los productores (empresarios), pues es evidente que las reformas estructurales perjudicó los intereses de las clases populares, los resultados precisos han sido una clara evidencia de la sobreexplotación del hombre por el hombre, donde la precarización de los salarios es una prueba de ello. Por todo lo anterior, es necesario cambiar el modelo neoliberal mexicano, porque este ha fracasado, he mencionado ya algunos costos; todos podemos observar la brecha enorme que separa la sociedad mexicana  que integra el último decil respecto del primer decil;  hoy 54 millones de mexicanos viven en condiciones de pobreza.
Necesitamos un nuevo modelo económico apto para México, para la realidad que vivimos, más allá de preservar el modelo neoliberal mexicano o un modelo económico de izquierda. La coyuntura que se vive en este momento en nuestro país es la oportunidad que esperábamos para despegar la economía o bien tener un retroceso; mi deseo es que no ocurra lo último.
Con certeza podemos afirmar que la economía mexicana va a cambiar, la realidad es que se dará una transición que poco a poco  estará dando resultados, una reingeniería en el gasto, una nueva jerarquización del gasto. Es conveniente recordar que el equipo de transición de Ándres Manuel está integrado por gente de morena con una inclinación de izquierda muy natural y gente de derecha como Alfonso Romo, las condiciones existentes permitirán una economía más centralizada, con mayor participación del Estado; no obstante, también se visualiza  una economía de mercado; evidencia de lo anterior es por ejemplo, cuakndo  escuchamos afirmaciones como “vamos a concensionar el aeropuerto” y por otro lado “la construcción de las refinerías por parte del Estado”. Lo que se espera ahora es cambiar el sentido del funcionamiento del Estado, ahora debe ser un auténtico representante de la totalidad de los mexicanos, que ayude a disminuir las desigualdades existentes y resuelva el problema de la concentración del poder económico en una minoría.
Regresar a un modelo económico de otra época tampoco es lo correcto, queremos un modelo económico que garantice una tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto de por lo menos 3% o 4% anual de forma sostenida y generalizada en el territorio, está tasa de crecimiento ocasionará una reducción de la pobreza de un 10% al 15%, hoy un asunto prioritario del modelo económico mexicano debe ser la distribución de la riqueza; la anterior afirmación no significa que esté sugiriendo implementar una política económica de desarrollo estabilizador, es urgente ir más allá de perseguir estabilidad en los indicadores macroeconómicos.
El próximo primero de diciembre entrará en funciones un gobierno que se vislumbra sin contrapesos, morena ganó la mayoría de las entidades del país, 31 de 32 entidades federativas, únicamente Guanajuato quedó fuera, desfalco al PRI en su bastión, el Estado de México, al PRD lo aplastó en la Ciudad de México, el presidente electo Andrés Manuel será el primer Presidente de la República en 24 años que tendrá un Congreso de la Unión con mayoría absoluta, además 19 legislaturas estatales tienen mayoría de morena, es decir, la Constitución está en manos de Andrés Manuel López Obrador, para hacer lo que quiera. Ciudadanos representantes electos, tienen toda la libertad de hacer lo que deseen; solamente solicitamos que sea con responsabilidad, con sentido social  y por el bien de todos…