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domingo, 23 de septiembre de 2018

El Sistema de Pensiones en México y su Disfuncionalidad.




El tema de las pensiones es un asunto que debe preocuparnos y en la que debemos de ocuparnos los mexicanos en su conjunto, porque es un tema que está relacionado con la naturaleza humana; nacemos, crecemos, envejecemos y morimos, es resolver básicamente la forma de cómo vamos a vivir hacia el final de nuestras vidas y que además de todo es fundamental para la economía del país.

Una etapa del ciclo de vida del ser humano es la vejez, esta etapa se caracteriza porque las capacidades físicas, psicológicas no nos permiten tener un trabajo, en este sentido, todos deberíamos de estar preparados para construir  una vejez digna y no depender de nuestros hijos, de nuestras familias.

En México referirnos a la vejez es hablar de mayor sobrevivencia, mayor longevidad, en la actualidad  se está llegando a edades avanzadas, el 80% de las personas que nacen ahora están llegando a los 65 años, después de los 65 años es hablar de otra longevidad (CONEVAL, 2016), con base en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en 2016, en México la población mayor de 65 años aumentaba más o menos al doble cada 20 años; mientras que para  la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), alertan sobre el envejecimiento acelerado de la población mundial, en el caso específico para la población mexicana, para el 2050, las personas  de más de 60 años, que ahora representan el 10% de toda la población, representarán el 24.6% (2018).

Hablar de la vejez es importante y en esta ocasión hablaremos de una de las partes no positivas de la vejez; la vejez causa dependencia, el ser humano es mucho más vulnerable en cuestión de salud, ante la funcionalidad física-mental que causa varias dependencias, por ejemplo por salud, por cuidados y una dependencia económica; las pensiones alivia esa dependencia.

La pensión se define como el ingreso monetario que garantiza frente a un riesgo del ciclo de vida tener un ingreso  que le permita a la gente tener lo básico, los riesgos en el ciclo de vida son la enfermedad, la discapacidad, el riesgo de trabajo, la muerte, en algunos países el desempleo y uno de los más importantes es el de la vejez; tener una seguridad económica en la vejez o frente a un riesgo del ciclo de vida es lo que define una pensión (Ramírez, 2016); por otro lado el Dr. Roberto Ham (2016) precisa que la pensión es para cuando ya no se tiene la capacidad de trabajo.

De manera específica hablaré de la pensión y la jubilación para los trabajadores cuando llegan al fin de su ciclo laboral, que puede ser por cesantía a los 60 años, porque se queda sin trabajo pero que ya cuenta con los requisitos o por vejez a los 65 años; la seguridad social en nuestro país desde su nacimiento tiene una serie de contradicciones, a nivel constitucional el artículo 123, la fracción 29, nos dice que todos los mexicanos tenemos derecho a la seguridad social, trabajadores, asalariados, campesinos, no asalariados; pero el mismo artículo 123 nos empieza a diferenciar y nos habla de un apartado A y un apartado B y nos hace diferentes a los trabajadores del sector privado de los trabajadores del sector público y entonces para los trabajadores del sector privado en 1943 nace el Instituto Mexicano de  Seguridad Social (IMSS)  y para los trabajadores del Estado en 1959 nace el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado  (ISSSTE), pero a la hora de ir instrumentando la Ley Federal del Trabajo, la Ley del IMSS, la Ley del ISSSTE, nos van diferenciando y también la misma constitución señala los derechos a los que tiene los militares, y de trabajadores en otros sectores.  Con base en lo anterior hablar de las pensiones debe ser un asunto de dignidad social, toda vez que hablar de dignidad es propio de todo ser humano. Sin embargo, la realidad en México es otra;  en nuestro país, con respecto al sistema de pensiones es normal hablar de mexicanos de muchos tipos, mexicanos de primera, de segunda, de tercera y de cuarta; sí, por ello una reforma o bien una reestructuración al sistema de pensiones mexicano es necesario con el nuevo gobierno.

A nivel internacional la instrumentación de las pensiones es lo que lo caracteriza, en México la mayoría de las pensiones se otorga por tiempo de trabajo y no tanto por edad, en México cuando inicia el IMSS en 1943, la esperanza de vida era de 50 años y en el 2016 de 75. 2 años (INEGI, 2018), entonces es evidente que las pensiones no deben de estar funcionando por tiempo de trabajo, sino tiene que estar vinculado tiempo de trabajo y edad, y por ello hoy en México se discute si la jubilación debe ser a los 65 años o 68 años, y en algunos países europeos están avanzando hasta 68 años de forma paulatina (para el caso de Portugal a los 66 años, en España deben tener 67 años, Holanda a los 68 años) tratando de ir equilibrando la parte financiera; lo último que he escrito es bastante alarmante, en México la jubilación se promueve que sea hasta los 68 años y el objetivo es resolver la parte financiera, que desde mi opinión particular me parece alarmante.

En México en el 2016, 10 millones de personas tenían 65 años y más, una cuarta parte de esta población tenían pensiones, el 75% no tenían pensiones (porque son personas que se encontraban en el trabajo informal), el 25 % que sí tenían pensión se caracterizaban por la desigualdad social y económica, es decir, unos cuantos vienen de sistemas de seguridad social privilegiados, de contratos colectivos de trabajo, de manera sencilla hay empleados pensionados de algunas empresas que se jubilan a la edad de 50 años con una pensión de 150 000 pesos mensuales y hay adultos mayores en situación de pobreza con 750 pesos mensuales, por ejemplo en la Ciudad de México (CONSAR, 2018), en general si se trabaja en el sector privado se recibe una pensión promedio de 4 000 pesos  y en el sector público de 9 000 pesos, por supuesto que hay gente que percibe mucho menos, en concreto, el problema principal de la vejez en México es el dinero, más allá de problemas de salud o de cuidados.

En México se reformó la Ley del IMSS en 1997 y la Ley del ISSSTE en el 2007; considero que dichas reformas fueron incorrectas que respondieron a intereses de corte neoliberal, hoy tenemos el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) que reúne una cantidad de recursos de casi 3 billones de pesos, sin embargo, entrega pensiones miserables; con base en investigaciones de Leal  (2017) apenas de un cuarto del último salario devengado.

A continuación describo de forma breve un recuento del sistema de pensiones en México:

-                     El actual sistema de pensiones en México entró en vigor el 1 de julio de 1997, la cual consiste en realizar una aportación obligatoria de 6.5 por ciento, la cual derivará en una tasa de reemplazo de apenas 26 % para el trabajador promedio.
-                     Existe desigualdad en los montos de pensiones; por ejemplo, un pensionado de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) recibe 11.3% más que un pensionado del IMSS, además de que los primeros se pueden pensionar desde los 55 años; la desigualdad del esquema de reparto con el esquema de cuentas individuales, la generación X estarán recibiendo tasas de reemplazo arriba del 60% y las cuentas individuales estarán recibiendo 30%, es decir, si estás cotizando un día antes de 1997 estás en el esquema de reparto y si estás cotizando un día después de 1997,  estás en el esquema individual, en general la desigualdad es resultado de las malas reformas, pues estas se han visto como un asunto financiero, presupuestal, y debe verse más como un asunto de cohesión social, de dignidad humana.
-                     Se debe abandonar el enfoque financiero y presupuestario, el gobierno que está terminando se ha caracterizado por un rezago estructural, viejo de pensamiento, insensible, ejemplo de ello fue cuando José Antonio Meade en su papel de secretario de Hacienda y Crédito Público, justificando su propuesta en los resultados de los estudios que realizó la OCDE en el 2016 y luego que se conoció que el fideicomiso inversor creado por Infonavit sufrió minusvalía, pretendía  un atentado a la siguiente generación, él proponía tomar el 5% de la aportación patronal para vivienda para integrarla a la pensión, eso significaba en Infonavit y en Fovissste quitar a la siguiente generación la posibilidad de una vivienda; y la hipoteca regresiva, propuesta de Oscar Vela quien en su momento era responsable de pensiones de hacienda, la hipoteca regresiva consiste en lo siguiente: quien con su patrimonio tenía una casa y si su intención era tener una pensión digna,  debería entregar su casa a una institución financiera y vivir en ella, recibir el pago  mes a mes de por vida y entregarla cuando falleciera; según Vela, la hipoteca inversa ya se empleaba en Inglaterra, Estados Unidos, Canadá y España; actualmente la hipoteca inversa solo está regulada en el Estado de México y en la Ciudad de México, sin embargo, los diarios no dejan pasar los días sin hacer referencia de banqueros que ofrecen el producto, en un momento malo no dudo que algún congresista retome la iniciativa y aplique para todo el país, ojalá no sea así; he descrito lo anterior para ejemplificar los atentados a la dignidad humana de tecnócratas que han pasado por el gobierno mexicano.

En todo lo anterior  debo mantener objetividad, debo mencionar también que los neoliberales justifican las acciones anteriores como resultado del siguiente diagnóstico, el informe trimestral del Honorable Congreso de la Unión  sobre la situación del SAR 2015,  y el estudio que realizó la OCDE en 2016 muestra que el nivel de las aportaciones del sistema de cuentas individuales mexicano es bajo a nivel internacional y se encontraba en el último lugar entre los países miembros de dicho organismo, así como de otros países que no formaban parte del organismo cuya información sigue disponible, pues con base en la tasa de contribución del sistemas de pensiones obligatorios de México se encuentra en menos del 9%, con ello el estudio señala que el sistema no está preparado para poder garantizar un monto de pensión de más del 50% del último salario del trabajador.

En conclusión, lo que se sugiere hacer es una reconstrucción de las reformas, las reformas ya se hicieron ahora a el siguiente gobierno le corresponde realizar una reconstrucción de estás; actualmente el nuevo congreso  menciona poco del asunto de las pensiones; hoy se discute de la edad de retiro, duplicar la pensión asistencial; hace un par de meses sobre mecanismos para incrementar la tasa de reemplazo, no más. El tema pensionario no puede discutirse en una Secretaria de Estado dependiente de otra, el sistema pensionario debe tener una secretaría única, esta secretaria debe pelear por presupuesto y por generar todos los beneficios y resolver el problema de las disparidades y de todos los pasivos y activos, un Instituto Nacional de Pensiones por ejemplo, tiene que haber una autoridad nacional federal que tome el problema y que tenga autonomía; un gobierno de seis años no tiene el incentivo para resolver el problema, esa es la realidad.

Tenemos una crisis estructural que no acepta soluciones paliativas, se requiere de una solución de Estado para que sea una solución permanente y de largo plazo, se requiere de un acuerdo político entre las partes porque las pensiones no es un asunto de partidos o de ideología es un tema práctico de cumplirle a la gente con un derecho propio de la dignidad humana.

Necesitamos un grupo de expertos, la solución no está en estudios de escritorio, debe intervenir un grupo plural, insisto dejar de lado el enfoque financiero y presupuestario, se necesita un consenso social, necesitamos funcionarios responsables en la Secretaria de Hacienda y Crédito Público, porque ahí están inmersa instituciones como la Comisión de Ahorro para el Retiro, la Oficina de Pensiones de la Secretaria de Hacienda, etc.
El tema de las pensiones en México es amplio, complejo, delicado; hay mucho por conocer, y corregir, su importancia no debe dudarse y por ello exigir su funcionalidad.  

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