El tema de las pensiones es un asunto
que debe preocuparnos y en la que debemos de ocuparnos los mexicanos en su
conjunto, porque es un tema que está relacionado con la naturaleza humana;
nacemos, crecemos, envejecemos y morimos, es resolver básicamente la forma de cómo
vamos a vivir hacia el final de nuestras vidas y que además de todo es
fundamental para la economía del país.
Una etapa del ciclo de vida del ser
humano es la vejez, esta etapa se caracteriza porque las capacidades físicas,
psicológicas no nos permiten tener un trabajo, en este sentido, todos
deberíamos de estar preparados para construir
una vejez digna y no depender de nuestros hijos, de nuestras familias.
En México referirnos a la vejez es
hablar de mayor sobrevivencia, mayor longevidad, en la actualidad se está llegando a edades avanzadas, el 80% de
las personas que nacen ahora están llegando a los 65 años, después de los 65
años es hablar de otra longevidad (CONEVAL, 2016), con base en la Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en 2016, en México la
población mayor de 65 años aumentaba más o menos al doble cada 20 años; mientras
que para la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), alertan
sobre el envejecimiento acelerado de la población mundial, en el caso
específico para la población mexicana, para el 2050, las personas de más de 60 años, que ahora representan el
10% de toda la población, representarán el 24.6% (2018).
Hablar de la vejez es importante y en
esta ocasión hablaremos de una de las partes no positivas de la vejez; la vejez
causa dependencia, el ser humano es mucho más vulnerable en cuestión de salud,
ante la funcionalidad física-mental que causa varias dependencias, por ejemplo por
salud, por cuidados y una dependencia económica; las pensiones alivia esa
dependencia.
La pensión se define como el ingreso
monetario que garantiza frente a un riesgo del ciclo de vida tener un ingreso que le permita a la gente tener lo básico, los
riesgos en el ciclo de vida son la enfermedad, la discapacidad, el riesgo de
trabajo, la muerte, en algunos países el desempleo y uno de los más importantes
es el de la vejez; tener una seguridad económica en la vejez o frente a un
riesgo del ciclo de vida es lo que define una pensión (Ramírez, 2016); por otro
lado el Dr. Roberto Ham (2016) precisa que la pensión es para cuando ya no se
tiene la capacidad de trabajo.
De manera específica hablaré de la
pensión y la jubilación para los trabajadores cuando llegan al fin de su ciclo
laboral, que puede ser por cesantía a los 60 años, porque se queda sin trabajo
pero que ya cuenta con los requisitos o por vejez a los 65 años; la seguridad
social en nuestro país desde su nacimiento tiene una serie de contradicciones,
a nivel constitucional el artículo 123, la fracción 29, nos dice que todos los
mexicanos tenemos derecho a la seguridad social, trabajadores, asalariados,
campesinos, no asalariados; pero el mismo artículo 123 nos empieza a
diferenciar y nos habla de un apartado A y un apartado B y nos hace diferentes
a los trabajadores del sector privado de los trabajadores del sector público y
entonces para los trabajadores del sector privado en 1943 nace el Instituto Mexicano
de Seguridad Social (IMSS) y para los trabajadores del Estado en 1959
nace el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del
Estado (ISSSTE),
pero a la hora de ir instrumentando la Ley Federal del Trabajo, la Ley del
IMSS, la Ley del ISSSTE, nos van diferenciando y también la misma constitución
señala los derechos a los que tiene los militares, y de trabajadores en otros
sectores. Con base en lo anterior hablar
de las pensiones debe ser un asunto de dignidad social, toda vez que hablar de
dignidad es propio de todo ser humano. Sin embargo, la realidad en México es
otra; en nuestro país, con respecto al
sistema de pensiones es normal hablar de mexicanos de muchos tipos, mexicanos
de primera, de segunda, de tercera y de cuarta; sí, por ello una reforma o bien
una reestructuración al sistema de pensiones mexicano es necesario con el nuevo
gobierno.
A nivel internacional la instrumentación
de las pensiones es lo que lo caracteriza, en México la mayoría de las
pensiones se otorga por tiempo de trabajo y no tanto por edad, en México cuando
inicia el IMSS en 1943, la esperanza de vida era de 50 años y en el 2016 de 75.
2 años (INEGI, 2018), entonces es evidente que las pensiones no deben de estar
funcionando por tiempo de trabajo, sino tiene que estar vinculado tiempo de
trabajo y edad, y por ello hoy en México se discute si la jubilación debe ser a
los 65 años o 68 años, y en algunos países europeos están avanzando hasta 68
años de forma paulatina (para el caso de Portugal a los 66 años, en España
deben tener 67 años, Holanda a los 68 años) tratando de ir equilibrando la
parte financiera; lo último que he escrito es bastante alarmante, en México la
jubilación se promueve que sea hasta los 68 años y el objetivo es resolver la
parte financiera, que desde mi opinión particular me parece alarmante.
En México en el 2016, 10 millones de
personas tenían 65 años y más, una cuarta parte de esta población tenían
pensiones, el 75% no tenían pensiones (porque son personas que se encontraban
en el trabajo informal), el 25 % que sí tenían pensión se caracterizaban por la
desigualdad social y económica, es decir, unos cuantos vienen de sistemas de
seguridad social privilegiados, de contratos colectivos de trabajo, de manera
sencilla hay empleados pensionados de algunas empresas que se jubilan a la edad
de 50 años con una pensión de 150 000 pesos mensuales y hay adultos mayores en situación
de pobreza con 750 pesos mensuales, por ejemplo en la Ciudad de México (CONSAR,
2018), en general si se trabaja en el sector privado se recibe una pensión
promedio de 4 000 pesos y en el sector
público de 9 000 pesos, por supuesto que hay gente que percibe mucho menos, en
concreto, el problema principal de la vejez en México es el dinero, más allá de
problemas de salud o de cuidados.
En México se reformó la Ley del IMSS en
1997 y la Ley del ISSSTE en el 2007; considero que dichas reformas fueron
incorrectas que respondieron a intereses de corte neoliberal, hoy tenemos el
Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) que reúne una cantidad de recursos de
casi 3 billones de pesos, sin embargo, entrega pensiones miserables; con base
en investigaciones de Leal (2017) apenas
de un cuarto del último salario devengado.
A
continuación describo de forma breve un recuento del sistema de pensiones en
México:
-
El
actual sistema de pensiones en México entró en vigor el 1 de julio de 1997, la
cual consiste en realizar una aportación obligatoria de 6.5 por ciento, la cual
derivará en una tasa de reemplazo de apenas 26 % para el trabajador promedio.
-
Existe
desigualdad en los montos de pensiones; por ejemplo, un pensionado de la Comisión
Federal de Electricidad (CFE) recibe 11.3% más que un pensionado del IMSS,
además de que los primeros se pueden pensionar desde los 55 años; la
desigualdad del esquema de reparto con el esquema de cuentas individuales, la
generación X estarán recibiendo tasas de reemplazo arriba del 60% y las cuentas
individuales estarán recibiendo 30%, es decir, si estás cotizando un día antes
de 1997 estás en el esquema de reparto y si estás cotizando un día después de
1997, estás en el esquema individual, en
general la desigualdad es resultado de las malas reformas, pues estas se han
visto como un asunto financiero, presupuestal, y debe verse más como un asunto
de cohesión social, de dignidad humana.
-
Se
debe abandonar el enfoque financiero y presupuestario, el gobierno que está
terminando se ha caracterizado por un rezago estructural, viejo de pensamiento,
insensible, ejemplo de ello fue cuando José Antonio Meade en su papel de
secretario de Hacienda y Crédito Público, justificando su propuesta en los resultados
de los estudios que realizó la OCDE en el 2016 y luego que se conoció que el
fideicomiso inversor creado por Infonavit sufrió minusvalía, pretendía un atentado a la siguiente generación, él
proponía tomar el 5% de la aportación patronal para vivienda para integrarla a la
pensión, eso significaba en Infonavit y en Fovissste quitar a la siguiente
generación la posibilidad de una vivienda; y la hipoteca regresiva, propuesta
de Oscar Vela quien en su momento era responsable de pensiones de hacienda, la
hipoteca regresiva consiste en lo siguiente: quien con su patrimonio tenía una
casa y si su intención era tener una pensión digna, debería entregar su casa a una institución
financiera y vivir en ella, recibir el pago
mes a mes de por vida y entregarla cuando falleciera; según Vela, la
hipoteca inversa ya se empleaba en Inglaterra, Estados Unidos, Canadá y España;
actualmente la hipoteca inversa solo está regulada en el Estado de México y en
la Ciudad de México, sin embargo, los diarios no dejan pasar los días sin hacer
referencia de banqueros que ofrecen el producto, en un momento malo no dudo que
algún congresista retome la iniciativa y aplique para todo el país, ojalá no
sea así; he descrito lo anterior para ejemplificar los atentados a la dignidad humana
de tecnócratas que han pasado por el gobierno mexicano.
En todo lo anterior debo mantener objetividad, debo mencionar
también que los neoliberales justifican las acciones anteriores como resultado
del siguiente diagnóstico, el informe trimestral del Honorable Congreso de la
Unión sobre la situación del SAR 2015, y el estudio que realizó la OCDE en 2016 muestra
que el nivel de las aportaciones del sistema de cuentas individuales mexicano
es bajo a nivel internacional y se encontraba en el último lugar entre los
países miembros de dicho organismo, así como de otros países que no formaban
parte del organismo cuya información sigue disponible, pues con base en la tasa
de contribución del sistemas de pensiones obligatorios de México se encuentra
en menos del 9%, con ello el estudio señala que el sistema no está preparado
para poder garantizar un monto de pensión de más del 50% del último salario del
trabajador.
En conclusión, lo que se sugiere hacer
es una reconstrucción de las reformas, las reformas ya se hicieron ahora a el
siguiente gobierno le corresponde realizar una reconstrucción de estás;
actualmente el nuevo congreso menciona
poco del asunto de las pensiones; hoy se discute de la edad de retiro, duplicar
la pensión asistencial; hace un par de meses sobre mecanismos para incrementar
la tasa de reemplazo, no más. El tema pensionario no puede discutirse en una Secretaria
de Estado dependiente de otra, el sistema pensionario debe tener una secretaría
única, esta secretaria debe pelear por presupuesto y por generar todos los
beneficios y resolver el problema de las disparidades y de todos los pasivos y activos,
un Instituto Nacional de Pensiones por ejemplo, tiene que haber una autoridad
nacional federal que tome el problema y que tenga autonomía; un gobierno de
seis años no tiene el incentivo para resolver el problema, esa es la realidad.
Tenemos una crisis estructural que no
acepta soluciones paliativas, se requiere de una solución de Estado para que
sea una solución permanente y de largo plazo, se requiere de un acuerdo
político entre las partes porque las pensiones no es un asunto de partidos o de
ideología es un tema práctico de cumplirle a la gente con un derecho propio de
la dignidad humana.
Necesitamos un grupo de expertos, la
solución no está en estudios de escritorio, debe intervenir un grupo plural, insisto
dejar de lado el enfoque financiero y presupuestario, se necesita un consenso
social, necesitamos funcionarios responsables en la Secretaria de Hacienda y
Crédito Público, porque ahí están inmersa instituciones como la Comisión de
Ahorro para el Retiro, la Oficina de Pensiones de la Secretaria de Hacienda,
etc.
El tema de las pensiones en México es
amplio, complejo, delicado; hay mucho por conocer, y corregir, su importancia
no debe dudarse y por ello exigir su funcionalidad.